11 de agosto de 2013

Ha salido a la luz un libro sobre heráldica cívica cubana, un recorrido por la heráldica de nuestras ciudades y provincias.

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16 de julio de 2012

Alegorias femeninas en la Heraldica Civica cubana

A raíz de un artículo que recibí con mucho agrado, leí que pocos escudos cubanos poseen “figuras” femeninas, lo cual me condujo a reflexionar sobre el tema y a rastrear esos elementos, que prefiero denominar alegorías femeninas, para luego valorar si efectivamente son pocos… o no. Para ello es necesario profundizar en la Heráldica, que es el arte de componer escudos de armas y la ciencia que los estudia. Comencemos por la Heráldica Cívica para luego pasar a otras ramas de la Ciencia Heroyca: los escudos cívicos son aquellos que representan entidades geopolíticas, que en nuestro país se circunscriben, por mandato constitucional, a las provincias y los municipios, además del Estado nacional que se inserta en la Heráldica Cívica en tanto constituye la máxima expresión de la organización política de la sociedad; dicho de otro modo, es requisito sine qua non que estas corporaciones estén vinculadas a la territorialidad del Estado. Otros países presentan disímiles divisiones políticas como estados, distritos, departamentos, cantones, concejos, parroquias, etc., en concordancia con la territorialidad que cada uno ha adoptado, de tal suerte que todos los escudos que representan a estas instituciones del Derecho Administrativo, tributan a la Heráldica Cívica.

La reforma constitucional cubana de 1992 introdujo una nueva estructura política en el escenario de nuestra territorialidad, que no constituye una corporación cívica ni una instancia administrativa intermedia, pero que ciertamente está investida de funciones estatales, y aunque no tiene personalidad jurídica propia, goza de un reconocimiento administrativo que le permite desempeñar algunas funciones reguladoras de la vida en sociedad: los consejos populares. Desde el año 2006 se está intentando representar, con relativo éxito, estos consejos por medio de escudos de armas, en cuyo empeño destacan los municipios San José de las Lajas, en La Habana, y Plaza de la Revolución, en Ciudad de la Habana, de manera que, aunque no es estrictamente una corporación cívica, hemos incluido los escudos de armas de los consejos populares en la Heráldica Cívica cubana.

Visto ya el campo en el que pensamos trabajar, pasemos a estudiar expresiones concretas de la Heráldica Cívica cubana con alegorías femeninas, y aunque es muy difícil mantener un riguroso orden cronológico en estos escudos, la trascendencia de nuestro escudo primado es tal que conviene estudiarlo primero. El escudo primado de Cuba es el que concediera el Cardenal Cisneros, a la sazón Regente del Reino, en 1516, y que más tarde concedieran nuevamente las Majestades de D. Carlos I de España y V de Alemania y D.ª Juana, en 1517, a la entonces Ysla de Fernandina, denominada así desde 1508 por D. Fernando V, Rey de Aragón y viudo de D.ª Isabel, la Católica. En este escudo aparecen tres alegorías femeninas, es decir, tres símbolos que representan a dos mujeres: la letra “Y” y el yugo en representación de la reina D.ª Isabel, y la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, que representa a la Virgen María, madre de Jesús.


La letra “Y” es la inicial, según la ortografía de ese momento, de Su Majestad Católica, para entonces fallecida, y tiene estrecha relación con el simbolismo del yugo. Era muy frecuente en aquellos tiempos la concesión de escudos de armas cívicos con “cifras”, es decir, con las iniciales de los reyes; por ejemplo, el escudo de la ciudad de Nuestra Señora Reyna de los Ángeles (hoy Los Ángeles, en Estados Unidos de América), otorgado en 1538, traía las cifras del Emperador D. Carlos V; asimismo, el escudo de la ciudad de Lima, en el Perú, traía las iniciales de D. Carlos y D.ª Juana, en latín: K por KAROLVS e I por IOANNA. En 1508, por ejemplo, D. Fernando, regente de Castilla, concedió escudos de armas a 14 villas de La Española, entre los cuales, el de Puerto Plata traía, en campo de azur, una montaña de plata, puesta sobre ondas de agua de lo mismo y surmontada de las cifras F a la diestra y V a la siniestra. El yugo, por su parte, representa a D.ª Isabel (Ysabel), ya que al comenzar con la letra “y” recordaba el nombre propio de la monarca, que se inicia con la misma letra. Por su parte, la misma analogía se aplica para el mazo de flechas (frechas) con respecto de D. Fernando.

La imagen de Nuestra Señora de la Asunción, a su vez, es una representación de la Virgen María, madre de Jesucristo, según el credo cristiano; esta imagen evoca el momento en que María asciende a los cielos. La razón por la que aparece esta específica advocación de la Virgen María en nuestro escudo primado se puede encontrar en Félix de Arrate, quien dice: “quiso el cielo fuese conocida por la Isla de Santiago y del Ave María gozando la primera nomenclatura por su patrón, el que lo es de toda la monarquía española; y la segunda que le adquirió la entrañada devoción de los indios naturales, aun entre las oscuridades de sus errores gentílicos, a la Santísima Virgen nuestra señora…” Este mismo escudo constituyó base para el que luego sería el de la ciudad de Santiago de Cuba, presumiblemente concedido en 1518, organizado como escudo cuartelado en cruz y cuyos cuarteles segundo y tercero, traían la misma imagen de Nuestra Señora de la Asunción. Este escudo, luego de 460 años de uso continuo, fue sustituido por un diseño realmente desafortunado que no puede considerarse como un verdadero escudo de armas y que aún se mantiene vigente como emblema de la ciudad de Santiago de Cuba.

Más adelante en el tiempo, otro escudo de armas, también concebido para todo el país, aunque en su tiempo se dedicó a la Isla exclusivamente (obviando que el territorio de la nación cubana comprende más de una isla), irrumpió en el escenario político nacional y aunque nunca logró entronizarse como tal, ha quedado en la historia como pionero antecedente del siboneyismo y expresión de la búsqueda de una autoctonía distinta de la “impuesta” por el Estado colonial. Nos referimos al escudo que en principios de la segunda década del siglo XIX ideara el abogado independentista bayamés D. Joaquín Infante en su proyecto de Constitución, que tiene los méritos de ser el primero independentista y el primero que dedicase parte de su articulado a regular los símbolos nacionales. El antedicho texto destinó su artículo centésimo a describir el “sello de Estado”, que sería, según la trascripción que del mismo hace el Dr. Enrique Gay-Calbó:

“Artículo 100: El sello de Estado podrá reproducirse á un pequeño óvalo con el emblema de la América baxo la figura de una india, y él de la isla en particular baxo la de la planta de tabaco; porque aunque se dé en otras partes en ninguna es de tan excelente calidad. Alrededor habrá la inscripción: isla de Cuba independiente. El estandarte será la bandera con el sello de Estado en grande, en el centro”. (sic)
Como bien apunta el Dr. Avelino V. Couceiro, catedrático de la Universidad de la Habana, las alegorías femeninas en la Heráldica Cívica cubana nacen en función del poder colonia: la reina de España, el catolicismo, su arma ideológica colonizadora; pero ya el escudo de Infante representa un salto cualitativo sustancial dado el contexto: usa el mismo género pero ahora en una mujer prehispánica; es como si fuera una lucha ideológica al través de las alegorías femeninas. Es interesante, al estudiar este escudo, cómo se asocia el continente americano con una mujer prehispánica, precisamente en esa búsqueda de un elemento que fuera autóctono y distinto de la metrópoli, es decir, que nos identificara como algo distinto de quien nos gobernaba.

La versión que aparece en el precitado libro del Dr. D. Enrique Gay-Calbó es obra del pintor D. Jorge Hurtado de Mendoza, a quien debemos no sólo esta interpretación de las armas ideadas por Infante, sino muchas otras de los escudos cívicos cubanos y de disímiles banderas que únicamente nos es posible conocer gracias a su empeño. Sin embargo, la interpretación que hace Hurtado de Mendoza no es la correcta, ya que él dividió el campo que debió haber sido simple, y situó, además de la mujer prehispánica y las plantas de tabaco en la partición alta, el mapa de Cuba en la partición baja, con lo cual introdujo una figura extraña al diseño que concibió Infante. Al interpretar la descripción antes referida del escudo del revolucionario bayamés, debe tenerse en cuenta solamente a la mujer prehispánica y las plantas de tabaco, es decir, el mapa no forma parte del diseño heráldico, es una licencia de Hurtado de Mendoza que enrarece el diseño.





Otro escudo que muestra una mujer prehispánica es el del Caney, sobre el cual existen muy pocos datos: la imagen que se ofrece en este artículo del escudo de San Luis del Caney, también corresponde a Jorge Hurtado de Mendoza, pero en este caso, no debió haber incluido los celajes en el diseño, que únicamente debe mostrar a la mujer precolombina, el perro, el escudo de Castilla-León y detrás, la planta de plátano. El escudo del Caney data de la época colonial, aunque no se tiene noticias de su concesión; se dice que recrea la leyenda de la Má-Cubá durante la huida de los precolombinos ante la llegada de los conquistadores: sólo quedó una mujer que los acogió y trató. Domingo Figarola-Caneda expone en su conocido tratado de los escudos primitivos cubanos, que este escudo aparece en las “Crónicas de Santiago de Cuba”, recopiladas por Emilio Bacardí y Moreau. Sin embargo, y así lo recoge también el cronista de armas, según investigaciones del Sr. Alejandro Baralt, éste niega que fuera una mujer precolombina quien poblara el Caney, sino que D.ª María de la Ma-Cubá era casada con el cacique de Cuba, nombrado desde su bautismo como D. Alonso Rodríguez. Por lo tanto, no queda aún claro si la imagen de la mujer precolombina que aparece en el escudo representa a aquella pobladora del Caney o es D.ª María de la Ma-Cubá.



El escudo de Fomento, por su parte, muestra a una mujer en actitud guerrera, dispuesta a blandir el machete que porta en su mano a manera de enfrentamiento con una tropa española. La historia de esta mujer, que se llamó D.ª María de la Caridad Martínez, se confunde entre la leyenda y la crónica. Se cuenta que el padre de María de la Caridad conspiraba contra el poder colonial, y a pocos meses de iniciada la Guerra de los Diez Años, montó campamento en las cercanías de la zona y allí encontró resistencia de un batallón español que le dio muerte a él y a otros familiares de María de la Caridad, que al ver tal masacre, tomó en su mano un machete y dio muerte a algunos españoles, pero ante la diferencia de armamento, fue rematada con las bayonetas. El escudo de Fomento, a pesar de su claro contenido patriótico, se aparta notablemente de los usos y costumbres heráldicos, ya que más bien se trata de una recreación pictórica de un hecho histórico, más que una síntesis estilizada del propio hecho, más concordante con la organización heráldica.



El escudo de la ciudad de Victoria de las Tunas también muestra una mujer en esta acepción patriótica que venimos constatando. Fue diseñado en 1937 por la pintora D.ª Cruz Medina de la Cueva, y su causa fue un concurso que convocó el alcalde D. Gerardo Plasencia y Márquez con el fin de dotar a la ciudad de su propio escudo de armas. Al crearse la provincia Las Tunas a partir de la última división político-administrativa que sobrevino a la institucionalización del Estado cubano, ésta adoptó el escudo de su ciudad capital, conque existen en estos momentos dos corporaciones cívicas con el mismo símbolo, lo cual puede conducir a confusiones y viola el principio de exclusividad que debe caracterizar a cualquier símbolo, ya que no se sabría, al ser empleado por sus titulares, si se refiere a la provincia o a la ciudad. De cualquier manera, el escudo de la ciudad/provincia de Las Tunas muestra en su cuarto cuartel “en campo de azur (azul), una mujer vestida de blanco y con gorro de liberto a modo de corona, acostada de una planta de tunas, de sinople (verde) y oro (amarillo), a la diestra, y una torre de piedra, en ruinas, a la siniestra, el todo puesto sobre un terrado de sinople.



En atención al consagrado principio registral “PRIOR IN TEMPORE POTIOR IVRE”, debe reconocerse como legítima titular del escudo de Cruz Medina a la ciudad de Las Tunas y gestionar un nuevo escudo para la provincia homónima que, me permito proponer y cuyo dibujo aparece en esta obra, mantenga la figura de la mujer como elemento central del discurso heráldico. Se describiría esta propuesta del siguiente modo: en azur, una doncella de carnación (color de la carne), vestida con túnicas de plata (blanco) y coronada con un gorro de liberto, cargado de una estrella pentagonal de plata; la doncella toca con su mano diestra una planta de tuna, de sinople y frutada de oro, y con su mano siniestra una torre de plata, adjurada (esmalte de ventanas y puertas) de sinople; el todo sobre una terraza de sinople (verde).



El escudo de la ciudad de Holguín, concedido en 1832 por D. Fernando VII, es de una belleza y sobriedad inigualables. Trae en un campo simple de plata las imágenes de Nuestra Señora del Rosario y San Isidoro, patronos de la villa, que sostienen la Corona Real de España, y se encuentran sobre unas elevaciones. En Oriente, básicamente en la nueva provincia de Granma, también debe mencionarse el escudo de Manzanillo, que trae una interpretación de la Purísima Concepción de María, inspirada a su vez en la versión de Murillo, que ha ilustrado desde hace más de 300 años las insignias de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III (1774), que ostenta el actual escudo de Guanabcoa, en forma de Collar, desde que tal condecoración fuese otorgada a la localidad por D.ª Isabel II en 1837, pero que desde 1743 trae en sus armas la inscripción ASVMPCION, en referencia a la correspondiente advocación de Nuestra Señora, santa patrona y titular de la villa.



El escudo de la villa de San Antonio de los Baños es el único cubano que trae una flor de lis, que no es otra cosa que una estilización de la flor del lirio, que a su vez representa a María Virgen, es por eso que a San José, por ejemplo, se le representa con una vara de lirio como aparece en el escudo de la villa de San José de las Lajas, adoptado en 1941. El escudo de San Antonio trae un diseño cortado, en cuya partición alta recrea el escudo español: torre de oro en campo de gules (rojo), león de gules en campo de plata (blanco), y un entado en punta con una flor de lis de azur en plata, en lugar de una granada, como aparece en el escudo del Reino de España.



Ya se han estudiado elementos religiosos que son al mismo tiempo alegorías femeninas en nuestros escudos cívicos, pero es posible encontrar alegorías femeninas en la Heráldica Eclesiástica cubana, y el primer escudo que debe mencionarse es el de la diócesis de Guantánamo-Baracoa, cuya patrona es Santa Catalina de Ricci, que aparece en el escudo diocesano como una mujer en hábito de monja, sosteniendo una cruz con el Redentor crucificado. En perspectiva se muestra la cruz de Parra, el yunque de Baracoa y el sol naciente, todos elementos que identifican a la región.



El actual escudo de la diócesis fue organizado por su primer obispo: Su Ilustrísima Señoría Mons. Carlos Jesús Baladrón y Valdés (1998-2006), en cuya sede fue sucedido por Mons. Wilfredo Pino y Estévez. El problema del escudo de la diócesis, como otros tantos aquí mencionados, es que no se ajusta a los parámetros heráldicos, y en consecuencia, se convierte en un escudo muy desafortunado. Se ha querido remediar este problema al proponer a las autoridades diocesanas un nuevo diseño que, hasta el momento, no ha tenido ninguna acogida, pero que mantiene la misma simbología del actual con una organización más coherente con los principios que informan la composición heráldica, muestra de lo cual es la sustitución de la imagen de Santa Catalina por una rueda dentada, instrumento con el que fuera martirizada y que hoy día la identifica universalmente.



Su Eminencia Reverendísima Mons. Jaime Lucas Cardenal Ortega y Alamino, Arzobispo de San Cristóbal de la Habana y Su Ilustrísima Señoría Mons. Juan de la Caridad García, Arzobispo de Camagüey y actual Presidente de la Conferencia de Obispos Católicas de Cuba, junto a las variantes de la letra M de los Obispos de Pinar del Río y Holguín, son acaso los prelados que con mayor originalidad tratan las alegorías femeninas en sus respectivos escudos de armas. El escudo del señor Cardenal tiene constantes alegorías a Nuestra Señora: muestra una estrella refulgente de oro, que representa a la Virgen María; pero además, es curioso el hecho que la imagen que muestra este escudo se conoce como pelícano en su piedad, o piedad solamente, y recuerda sin lugar a dudas, a la piedad de María, cuando sostiene en sus brazos a su hijo herido; además, aunque se sabe que en realidad el pelícano no se hiere el buche para alimentar a sus polluelos, es innegable que este hecho represente el amor por sus hijos, es decir, CARITAS, que a su vez coincide con la advocación de la Virgen proclamada por Su Santidad Juan Pablo II como patrona de Cuba (MATER CARITATIS), en 1998, y que en definitiva se representa con la imagen de una mujer. El escudo de Mons. García, por su parte, trae en el centro de la cruz la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de la archidiócesis.



Aunque las alegorías femeninas en la Heráldica Eclesiástica son muy frecuentes, lamentablemente, en el caso de la cubana, son todas semejantes, y pongo por ejemplos los escudos de Sus Ilustrísimas Señorías Mons. Alfredo Petit y Vergel, Obispo auxiliar de la Habana, Mons. Domingo Oropesa y Llorente, Obispo de Cienfuegos, Mons. Dionisio García e Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba y Mons. Pedro Meurice y Estíu, Arzobispo emérito de Santiago de Cuba. Todos traen la imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, éstos dos últimos con una técnica demasiado irreverente con la estilización y pautas que deben caracterizar los muebles y demás figuras de los escudos de armas. La imagen de la Caridad del Cobre más antigua que hemos podido localizar se halla en el escudo de Mons. Pedro González y Estrada, Obispo de la Habana.



Aunque no pertenece propiamente a la Heráldica Eclesiástica cubana, probablemente el escudo de armas de Su Santidad Juan Pablo II (1978-2005) ha sido el escudo papal más divulgado en nuestro país; por citar tres ejemplos, se encuentra en la nave izquierda de la S.M.I. Catedral de la Habana, por la senda que inaugura Santa Bárbara; en el patio izquierdo de la S.I. Catedral de Holguín, y en el interior del convento del Santísimo Salvador de Santa Brígida; además, circulan entre católicos y no católicos rosarios y otras piezas litúrgicas en las que se encuentran grabadas las armas de este Pontífice. Y se trae a colación en esta nota toda vez que en dicho escudo se muestra también una alegoría femenina: la M de oro, es decir, de color amarillo, que representa a María, de la que el Santo Padre fue devoto. Y hay más: la M de oro en campo azur fue también el diseño que escogió Su Ilustrísima Señoría Mons. Enrique Serpa y Pérez, Obispo de Pinar del Río, en el jefe general de su escudo, acaso inspirado en el diseño de S.S. Juan Pablo II, y como dato curioso, las particiones de las armas de este obispo evocan las del escudo de la República, así como su último cuartel, que recrea un “clásico” paisaje cubano a partir del valle de Viñales, en el que se sustituye la palma real por la cruz de oro. Las interpretaciones de la M también pudieren llegar hasta el escudo de Mons. Emilio Aranguren y Echevarría, Obispo de Holguín, que la trae “confundida” en los penachos de la palma real, que a su vez se sitúa sobre los cinco lau-burus puestos en sautor, que representan su ascendencia vasca.



Es evidente, por lo tanto, que las referencias a la feminidad no son tan escasas como se pretende hacer creer, sino que son disímiles y relativamente abundantes, tanto en la rama cívica de la Heráldica como en la eclesiástica. De cualquier manera, nos enfrentamos a un patrimonio que desafortunadamente no se estudia; las autoridades civiles ni las eclesiásticas, salvo dignísimas excepciones, tienen el menor interés en preservar, atesorar y desarrollar esta tradición que condensa nuestras identidades locales y personales, y constituyen identidad en sí mismas. Si no se atiende este patrimonio, llegará un momento en que desaparecerá, y no sólo ello, es decir, no sólo deberemos enfrentar el doloroso escenario de la desaparición de la Heráldica como fenómeno vivo, sino que no constarán registros de los escudos antiguos, con lo cual, se habrá perdido una parte de nuestra más viva tradición cultural.
 

Referencias en Internet



MOLINA PORRAS, Aliex.
http://www.almamater.cu/diversos/pag06/heroina.htm “La heroína del escudo”.


HARTEMINK, Ralf.
http://www.ngw.nl/ Internacional Civic Heraldry




NOTA: Las imágenes de los escudos del Caney y Fomento han sido tomadas de la colección de escudos de armas dibujados por D. Jorge Hurtado de Mendoza, que se conservan en la Fototeca del Archivo Nacional de la República.



1 de enero de 2011

Respuesta de la "Gobernadora" de Holguín al proyecto de nuevo escudo


ASAMBLEA PROVINCIAL 
PODER POPULAR HOLGUÍN 

Presidencia 
2008 “Año 50 de la Revolución” 

Junio 14 

A: Hiram Pérez Concepción 
Director Oficina de Monumentos y Sitios Históricos 
Holguín 

Compañero: 

Tengo a bien dar respuesta a su solicitud del “INFORME AL CONSEJO DE LA ADMINISTRACIÓN PROVINCIAL SOBRE LA CONVENIENCIA DE ADOPTAR UN NUEVO ESCUDO”, la que le fuera presentada al anterior Presidente de esta Asamblea y ante la referencia que poseo de que una personalidad de origen Catalán ha estado emitiendo criterios sobre nuestros Escudos, y que en el caso del de la provincia se parecen un tanto a los recibidos por conducto de su oficina a la firma de Maikel Arista-Salado Hernández (plasmados en el documento adjunto que usted enviara) y que en la entrevista que se le realizara el pasado jueves en Tele Cristal, la conductora del programa expresara que ello contaba con la aprobación de las autoridades, lo cual no es así pues resulta ser una facultad exclusiva de la Asamblea Provincial a mi cargo, por lo que aprovecho la oportunidad para exponerle los criterios nuestros al respecto. 

Las opiniones que emito las dividiré en dos partes: una relacionada con los términos que se manejan en el documento y otra sobre las propuestas de las dos variantes de Escudos, para lo cual realizamos una revisión, apoyados en conocedores de la materia, lo que nos proporcionó evaluarlo por la Dirección de la Asamblea. 

Sobre el documento: 

Nos parece que tanto el que lo redactó, como aquellos que tuvieron que ver con su necesario análisis, antes de enviarlo para su presentación al Consejo de la Administración, no tuvieron en cuenta algunas elementales normas de cortesía en cuanto al contenido del mismo, ya que en ocasiones muestra cierta tendencia a exigir su obligada aceptación y otros momentos utiliza algunos términos ofensivos e irrespetuosos. 

Por ejemplo. En el segundo párrafo (p. 1) dice: “… es nuestro principal interés que el Gobierno provincial tome habida cuenta de ello y que analice y asuma nuestras recomendaciones”. Pienso que esta sugerencia tiene un marcado carácter impositivo y deja de ser sugerente en sus últimas palabras ante un órgano de gobierno con facultades para aprobar o no las mismas, sin tener en cuenta de que no resulta de la competencia del CAP esta decisión ni de ninguna persona natural, sino por acuerdo de nuestra Asamblea Provincial, la que aprobó el actual por Acuerdo 100 del año 1995, en una sesión ordinaria efectuada en el municipio de Moa, después de año y medio de haber realizado la convocatoria pública. 

Entre los principales términos ofensivos e irrespetuosos considero que están los siguientes: 
· En el tercer párrafo (p. 1) plantea: “El actual escudo provincial de Holguín ni siquiera se recomienda como emblema”. 
· En el primer párrafo (p. 2) dice: “… el pretendido escudo pasa a ser un cuadro” 
· En el segundo párrafo (p.2) afirma: “En conclusión, el cuartel inferior es una birria…” (Según el Diccionario de Sinónimos y Antónimos la palabra BIRRIA significa: mamarracho, adefesio, zarrapastroso. Adefesio a su vez significa esperpento, hazmerreír, extravagancia, disparate, ridiculez. Mamarracho es sinónimo de: espantajo, espantapájaro, pelele, grotesco, ridículo, extravagante). Todo lo anterior entra en contradicción con el único elogio que se le hace a esta obra en el primer párrafo (p. 1), en que se afirma: “Es un verdadero orgullo poder palpar la vigencia de la Heráldica en nuestro país, ejemplo vivo de lo cual es el escudo provincial holguinero, adoptado en 1995”. 
· En el tercer párrafo (p.2) dice: “El friso de la Plaza de la Revolución es un elemento que no aporta nada al escudo, es sencillamente una arquitectura más…” Nos da pena que de esa forma tan déspota se quiera borrar del Escudo Provincial una obra del afamado escultor Delarra (fallecido) que refleja gran parte de la historia patria y preside el lugar donde descansan los restos del Mayor General Calixto García, donde se realizó la despedida de duelo del entierro mambí y de su madre Lucía y donde tantas veces se ha reunido el pueblo holguinero para realizar sus principales actos de reafirmación revolucionaria, en varias ocasiones con la presencia de Fidel (al que se le entregó el Escudo en este lugar, el 26 de julio de 1995), de Raúl y de otras personalidades, allí también se realizó la despedida del duelo de los granadinos que fueron masacrados por la invasión yanqui a Granada. Desde el vista heráldico, esta pieza se ubica en el lugar de honor o del jefe y en ella se ha representado lo más importante del Escudo: a Calixto García, con la estrella truncada en el centro del friso, representativa del disparo que prefirió hacerse para quitarse la vida antes de caer prisionero. Se dispone de forma transversal (en faja) y de color blanco (esmalte: metal plata) que en Heráldica significa pureza, integridad, firmeza y vigilancia. 
· El propio título del documento sugiere la… “CONVENIENCIA DE ADOPTAR UN NUEVO ESCUDO”. ¿Por qué la Dirección Provincial de Historia y Monumentos de Holguín no se interesó primero en sugerir que al actual escudo se le hicieran algunas modificaciones? ¿Olvidó que una comisión presidida por el Dr. José Manuel Guanche Delmonte (también fallecido), compuesta por representantes de PATRIMONIO, UNEAC, Archivo Histórico, publicitarios, plásticos y de la Comisión de Historia, por encargo de la Asamblea Provincial, analizaron aproximadamente una docena de propuestas como resultado de una convocatoria librada por la Presidencia de la Asamblea y finalmente sugirió, después de varias sesiones de análisis, la que fue aprobada el 9 de junio de 1995 en la VII Sesión Ordinaria del VII Período de Mandato de la propia Asamblea celebrada en el Teatro del Combinado Mecánico del Níquel de Moa? Los dos acuerdos que le siguieron a la aprobación del escudo (No. 100), fue el de entregárselo a Fidel (No. 101) y a Raúl (No. 102). A partir de ese momento, muchísimas e importantes persnalidades naturales de la política, las ciencias, la cultura (letras, música, pintura) y el deporte lo han recibido así como personalidades jurídicas. 

Al actual escudo se la hacen varios señalamientos, casi todos poco constructivos, abogando porque se cumplan determinadas normas de la Heráldica, lo que a continuación señalo: 
· Se critica su paisajismo. Recordemos que también está presente en nuestro Escudo de la Palma Real y en la gran mayoría de los escudos aprobados durante la etapa colonial y neocolonial y que hoy mantienen su vigencia en muchas de las provincias y municipios del país. En los Escudos de otros países el paisajismo también está presente. La Asamblea Provincial del Poder Popular de Santiago de Cuba, en febrero del 2002, aprobó como su Escudo, el que representaba a la antigua provincia de Oriente hasta la nueva división político-administrativo de 1976 y tiene un paisaje con tres montañas, una llanura y un río. Otros donde prevalece el paisajismo es el de Pinar del Río, Matanzas o Villa Clara por ejemplo ¿Y qué decir de algunos de los municipios holguineros? ¿O es que se pretende hacer un trabajo para cambiarlos todos? ¿Eso no atenta contra la conservación del patrimonio de cada localidad? 
· Se hace la observación de que “el Hacha de Holguín… aparece partida verticalmente” y se recomienda que “debe aparecer íntegra”, según se expresa en el segundo párrafo (p. 1). Sobre el particular debo aclarar que este fue uno de los elementos que más llamó la atención a los miembros de la comisión que analizó la propuesta y todos coincidieron en no hacerle corrección alguna a la idea del hacha dividida, pues le imprimía una forma característica al contorno o borde del escudo y dejaba un campo libre como una página en la cual se reflejaba una parte de la rica historia del actual territorio de la provincia. Téngase en cuenta que en nuestro Escudo de la Palma Real también aparecen, cinco bandas situadas alternativamente, de un mismo ancho, tres de color azul turquí y dos de color blanco, inclinadas todas de izquierda a derecha, que representan, a través de esta división, la Bandera de la Estrella Solitaria. 
· Se exaltan otros Escudos, y aunque se cuestiona si la vigencia del Escudo Municipal de Holguín puede ser llevada a debate, se dice en el tercer párrafo (p.1) “… que resume la identidad local… en campo de azur, Nuestra Señora del Rosario y San Isidoro, que sostienen la Corona Real Española sobre una elevación” y en el cuarto párrafo de igual página agrega “pero podemos resumir en el caso de las armas municipales, que el actual escudo es un buen ejemplo de la más bella Heráldica cívica cubana” (se deduce que se refiere al Escudo Municipal de Holguín y no al tan criticado Escudo Provincial). Consideramos innecesaria la comparación con el Escudo Municipal, por cuanto este tiene clasificación advocativa (imágenes o figuras de santos), mientras que el de la provincia es de clasificación arqueológica (histórica: se fundamenta en hechos históricos). 
· Se critica el humo de las chimeneas representativas de centrales azucareros y de la industria del Níquel y se señala “… todo el impacto ecológico que ello causa” (cuarto párrafo p.2). En nuestro Escudo Provincial el humo tiene un significado especial, ya que al fusionarse con el del cañón representa la continuidad de ideales por la que lucharon los mambises y que finalmente se alcanzó con el triunfo de la Revolución. 
· Se dice al final del tercer párrafo (p.2): “el actual escudo muestra un cañón y el machete-fusil, muebles que reiteran su significado…” Tal parece desconocerse parte de la historia de Holguín, porque allí se representa sobre todo con la presencia del cañón, la primera victoria de la artillería cubana sobre las tropas española, el 20 de agosto de 1896 en la Batalla de Loma de hierro (Monumento Nacional). Somos del criterio que bajo ningún pretexto debe desaparecer la imagen del cañón, máxime si tenemos en cuenta que Calixto introdujo la artillería. 
· No compartimos la afirmación de carácter histórico que textualmente dice en el primero párrafo (p.2) “… la llegada del Gran Almirante a costas cubanas, hecho que tuvo un impacto no sólo en Holguín, sino para Cuba y la Humanidad, ya que cerró la Edad Media y dio paso a la Época Moderna”. Si esto fuera cierto, no pudiera atribuirse tal acontecimiento a la “llegada del Gran Almirante a costas cubanas”, pues 16 días antes (12 de octubre de 1492) ya había desembarcado en la pequeña isla de Guanahaní (que bautizó como San Salvador) en el archipiélago de las Bahamas. Téngase presente que la conceptualización del mundo moderno y sus límites espaciales y cronológicos son objeto de diferentes aproximaciones desde la propia historiografía de Europa Occidental. Hay otros hechos de trascendental importancia histórica que deben ser tenidos en cuenta para definir cuándo termina la Edad Media y comienza la Época Moderna. La historiografía tradicional francesa sugiere estos cambios de época alrededor de los siglos XVI y XVII, en sus inicios en torno a la caída de Constantinopla y sus finales con el derrumbamiento de la vieja monarquía y el proceso revolucionario francés. La anglosajona, por su parte, hace referencia a un período más prolongado y móvil. Realmente no ha existido hecho de tanta relevancia para la Humanidad, como el encuentro entre las civilizaciones del Viejo y el Nuevo Mundo, lo cual además de las connotadas implicaciones políticas y sociales que tuvo, permitió dar una imagen real del mundo, tal como lo conocemos hoy en día. Colón abrió lo que algunos han dado por llamar la Era de los descubrimientos (geográficos), pues después de haber demostrado la posibilidad del viaje de ida y regreso, inspiró a otros exploradores en sus viajes, lo que sí pudiéramos afirmar es que, con la llegada de Colón se produjo, como bien dice Fidel, “la colisión de dos culturas”. 
· Al inicio del tercer párrafo (p.2) la plantea: “Los otros dos elementos más visibles del Escudo son la Loma de la Cruz y la Periquera, ambas instituciones pertenecen a la Ciudad”. Que sepamos, la Loma de la Cruz no es una institución pero sí representa la orografía del territorio y está tan ligada al municipio como a la provincia, tanto por sus elementos culturales como históricos. Demás está decir que el edificio de La Periquera (Monumento Nacional), en la actualidad Museo Provincial de Historia y ha tenido funciones a este nivel en otros momentos. Tiene gran importancia cultural e histórica y ha sido sede de gobiernos desde la época colonial. Desde su principal balcón habló por primera vez al pueblo holguinero el Comandante en Jefe, el 26 de febrero de 1959. 
· En la parte final del último párrafo (p.3) se plantea: “Sella las armas la llamada flor de Holguín, especie vegetal que sólo crece en la provincia”. Esto es un error; la flor de Holguín (Jazmín del Pinar) es autóctona o endémica de la provincia, lo que no quiere decir que sólo crezca en ella, pues hasta en el Jardín Botánico de Montréal, Canadá, existen ejemplares y se ha desarrollado en otras provincias como Santiago de Cuba (A propósito, la que aparece en las propuestas de los escudos, tampoco se corresponde con la verdadera flor Jazmín del Pinar, euphorbia podocarpirola, urb, una entre las cinco especies con esas particularidades). 

El documento remitido al Consejo de Administración, el que no está facultado para derogar este acuerdo de la Asamblea, amén de respetar de forma anquilosada cada una de las reglas o leyes de la Heráldica, la sugerencia de de NUEVO ESCUDO, ignora y borra gran parte de la historia de nuestra provincia y la relega a un segundo plano, lo cual no tiene nada de saludable sobre todo en los tiempos en que vivimos donde se impone el conocimiento de la Historia como primordial en la educación de los valores como el patriotismo y el amor y respeto por sus símbolos. 

Sobre las propuestas de las dos variantes deEscudos: (Sic) 

De la primera se dice en el cuarto párrafo (p.3): “Las dos estrellas junto al hacha, todo en oro, representan los grados de Mayor General, que ostentara el egregio militar de nuestras guerras independentistas Calixto García Íñiguz…” Debemos recordar que el Mayor General Calixto García fue ascendido a este grado el 1ro. de mayo de 1872 y lo ostentaba con solo dos estrellas y que al promulgarse las leyes militares de la República de Cuba en Armas en que se estableció la organización del Ejército y se adoptaron los diferentes grados militares, al de mayor general le correspondieron tres estrellas, que es con los que culmina la guerra y lo recordamos. Como muestra de ello así se le representa en el mausoleo donde descansan sus restos, de ahí que en determinadas etapas de la guerra al grado de mayor general correspondieran dos estrellas y luego tres al introducirse el grado de general de división con dos estrellas. 

Sin embargo, el Mayor General Ignacio Agramonte (1841-1873) realmente nunca llegó a usar las tres estrellas, pues murió a mediados de la Guerra de los Diez Años cuando sólo se ostentaba el grado con dos, pero se ha decidido respetar la imagen en que aparece en traje de gala y con tres estrellas y es así como se le recuerda. 

También en la primera propuesta, el Hacha de Holguín se sobrepone a dos armas representativas de nuestras guerras de liberación. Opinamos que, aunque sea el símbolo supremo de la provincia, no debe estar por encima de estos elementos tan importantes de la historia patria. Además, el Hacha no se representa en su color natural (verde olivo) y aparece en metal oro (amarillo) sobre el machete y el fusil en metal plata (blanco), lo que no se corresponde con una de las normas heráldicas que plantea, no situar metal sobre metal. 

En el cuartel superior de ambas propuestas se magnifica el desembarco de Colón, ubicándolo en el lugar de honor o jefe. ¿Es que realmente debemos aceptar esta idea como lo fundamental para representa en nuestro Escudo? (Al actual se le critica la perspectiva de algunos de sus elementos, sin embargo, en las nuevas propuestas, las embarcaciones (naos) no están ni de frente ni de lado y también sugieren la idea de perspectiva, lo cual repetiría el mismo problema). 

El lenguaje que se utiliza para la descripción general, desde el punto heráldico, está sólo al alcance de los entendidos o estudiosos de esta ciencia, lo que no contribuye a su fácil interpretación. Ese tipo de definición heráldica se corresponde, en término de esta ciencia, a la utilizada en la Ley No. 33, del 5 de octubre de 1981, para la descripción del Escudo Nacional de España. Nos imaginamos que su fuera obligatoriamente así, todo aquel que intente confeccionar un escudo de armas tendría como prerrogativa que convertirse primero en un estudioso de esta bella ciencia (que sería lo ideal). Por otro lado, si aceptamos esto, habrá que modificar todas aquellas descripciones y escudos que poseen, no sól nuestros municipios y provincias, son hasta el Escudo de la Palma Real). 

Finalmente debemos tener en cuenta una de sus exigencias de las Leyes de la Heráldica que dice: “LA ELECCIÓN DEL ESCUDO Y SU ORNAMENTACIÓN ES LIBRE, SIEMPRE QUE NO REPITA OTRO EXISTENTE”. 

En el caso de ambas propuestas están plagiados varios elementos que forman parte del actual Escudo. Algunos de ellos son: 
- La forma completa del Escudo que está determinada por su contorno correspondiente a los bordes externos del Hacha de Holguín. 
- Los ramos de caña y cafeto que adornan (exornan) el Escudo. 
- Las cintas que longitudinalmente y en espiral se enrollan a partir de la base y hasta sus extremos sobre ambos ramos y representan nuestra bandera de la estrella solitaria y la de l26 de Julio, respectivamente. 
- La flor de Jazmín del Pinar que está en la misma posición del actual Escudo. 

Por tal motivo desestimamos la propuesta de un nuevo Escudo, decidiendo mantenernos con el actual hasta que sea el momento oportuno para su modificación, a través de los pasos correspondientes para ello. 

Saludos, 

Vivian Rodríguez Gordín 
(hay una firma ilegible y un sello gomígrafo) 

cc.: Sergio Fernández Pilotos, Miembro del Buró Provincial PCC 

Nota: más abajo, con tinta de bolígrafo, aparece lo siguiente: 
Entrada 27/6/2008

23 de diciembre de 2008

La bandera luctuosa del Gobierno cubano


La creación de símbolos es un elemento de constante presencia e incesante desarrollo en la comunidad humana, no en balde se ha dicho y defiendo la idea que los símbolos permiten que el hombre sea un ente también social, además de biológico, y como creación material, el símbolo forma parte de su patrimonio cultural tangible e intangible, pero al encarnar determinados valores —antivalores incluidos—, cualidades morales o la propia identidad territorial, ocurre un complejo proceso en el que el propio símbolo se convierte en parte de la identidad que quiere recrear. Como bien se ha dicho, el símbolo escapa a toda definición, y no es este el espacio dedicado a tales disquisiciones doctrinales en torno a la naturaleza del símbolo, sino a documentar uno en particular; no obstante, se hace necesario hacer un bosquejo histórico sobre la especie de este símbolo y la ciencia que los estudia: la Vexilología.

Los símbolos vinculados a los procesos políticos del país han sido en lo fundamental banderas, quizá por su mayor vistosidad a largo alcance, quizá porque como requiere mayor abstracción, su confección se hace más sencilla, como también los materiales a emplear. A ello ayuda el hecho de que son símbolos diseñados para ser vistos desde varios ángulos, mientras que otros, como los escudos, no tienen esta facilidad. El siglo XXI cubano fue inaugurado con una nueva bandera, llamada “del luto”, por cuanto ello es lo que representa. Su confección y empleo resulta de una singularidad extraordinaria, y justamente por su cotidianidad, merece un detallado estudio, incluso uno más amplio que el que tenemos el gusto de presentar en este breve artículo.

A lo largo de nuestro medio siglo de historia republicana (1902-1952) y los años de la dictadura batistiana, diversos cronistas han mencionado el empleo de banderas en grupos y movimientos políticos del país; sin embargo, al parecer no tuvieron la visión de tomar las necesarias descripciones de esos paños, o quizá no consideraron el hecho de importancia como para registrar sus insignias. De esta manera, por ejemplo, se infiere que los Independientes de Color emplearon una bandera, quizá la propia de la República y por ello no se ha podido encontrar algún documento o prueba empírica relativa a su existencia. Este estudio importa a la Simbología y específicamente la Vexilología cubanas en el sentido que garantiza datos vexilográficos, vexilonómicos e históricos de una bandera de reciente creación, es decir, la llamada bandera luctuosa o enlutada.

También el siglo XXI cubano presume de haber sido inaugurado con una bandera política, cuya descripción, empleo y semiología, se explicará en el resto de esta Nota. En efecto, el 6 de febrero del 2006, a las 6:00 pasado meridiano, un batallón de ceremonia izó 138 banderas negras cargadas de una estrella blanca en un lugar creado a tales efectos y bautizado como el Monte de las Banderas, justo detrás de la Tribuna Antimperialista José Martí. Esta bandera se conoce con el adjetivo agregado de luctuosa o del luto, es decir: la bandera luctuosa. El periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, divulgó la noticia en su edición única del día siguiente al través de una pequeñísima nota de la periodista María Julia Mayoral, y el día siguiente por Gabriel Dávalos; incluso, en la edición única del día 7, el logotipo del periódico, que tradicionalmente es rojo, se imprimió en negro, al parecer también en señal de luto, con el ánimo de reforzar la idea que ya dejaba la bandera, cuya noticia aparece en primera plana.

Las banderas de luto son de tela negra, y traen todas, una estrella pentagonal blanca, regularmente al centro, con una punta orientada hacia el orillo superior. La posición de la estrella no siempre es la misma ya que, en dependencia de las dimensiones de la bandera, aquella se ubica descentrada hacia el flotante o batiente, o se ubica entre los tercios medio y superior del paño. Las dimensiones de la bandera enlutada constituyen un punto interesante a tratar ya que se confeccionaron de tres dimensiones a partir de la proporción 1:2 (se lee “uno es a dos”): de 10 x 5, de 8 x 4 y de 6 x 3 (todas las dimensiones se expresan en metros). Un observador acucioso notará que en las dimensiones se emplean los clásicos números pitagóricos y sus respectivos duplos. Por otra parte, las banderas se encuentran izadas en astas de 32, 26 y 21 metros de altura, en correspondencia cada una con su dimensión. Como puede verse en la figura, sus diseños no son regulares con relación a la estrella cargada en el paño.



¿Cuál ha sido la tradición practicada en Cuba para representar el luto desde la posición del Estado? Dilucidado esto podremos analizar cuán novedoso o no puede ser la creación de la bandera enlutada. Hasta la promulgación de la Ley número 42, de 21 de diciembre de 1983, de los Símbolos Nacionales, el luto podía representarse en la bandera con un lazo negro puesto debajo del cabezal, para las banderas enastables. La Ley número 42 establece en su artículo 5, lo siguiente:

ARTÍCULO 5.—En los días de duelo nacional u oficial, la bandera se iza a media asta.

Es el Decreto número 143, Reglamento de la Ley número 42, de 13 de abril de 1988, el que establece la forma en que se lleva la Bandera Nacional a media asta, y lo hace del modo siguiente:

ARTÍCULO 11.—En los días de duelo nacional u oficial, la bandera de la estrella solitaria se izará a media asta. El izaje se realizará vigorosamente hasta el tope del asta e inmediatamente se bajará lentamente desde el tope hasta media asta, considerándose ésta como un punto situado a una distancia del tope igual al ancho de la bandera.
Para arriar la bandera que esté a media asta se izará hasta el tope y se arriará de acuerdo con lo que se establece en el Artículo anterior.

No obstante, el artículo 20 del propio Reglamento de la Ley número 42, de 13 de abril de 1988, establece que en una manifestación o acto de duelo la Bandera Nacional se deberá izar hasta el tope de una pequeña lanza. El duelo se indicará con dos gallardetes o cintas de color negro sujetos a la lanza debajo de la moharra. En los desfiles y ceremonias los gallardetes o cintas tendrán veinte centímetros de ancho por dos metros de largo. La práctica ha indicado que, si bien es posible izar a media asta las banderas endrizables, las enastables no se exhiben a media asta ni enlutadas; la legislación regula las primeras y no las segundas.

El eminente Dr. Enrique Gay-Calbó en su libro Los símbolos de la Nación cubana. Las banderas, los escudos, los himnos, página 23, escribe y cito:

“El día anterior, 19 de mayo, se había conmemorado en plena devoción un aniversario más de la muerte de José Martí, las banderas cubanas aparecían con un crespón negro”.

Y es esta la más antigua referencia documentada sobre el uso de la Bandera Nacional en manifestaciones de duelo, es decir, cuando fue usada en recordación de la muerte de José Martí, el Apóstol de la independencia cubana, el 19 de mayo de 1902, un día antes de nacer de derecho, aunque lisiada, la República de Cuba.

Los símbolos cubanos aún no serían establecidos legalmente hasta abril de 1906 con el Decreto presidencial número 154, del día 24, el cual, amparado por la Ley del Congreso de 6 de enero del propio año, por vez primera dispuso la descripción de los símbolos del Estado cubano; de manera que este uso responde a una tradición que consistía en coser un crespón —gasa de urdimbre más retorcida que la trama— negro en su centro.

Segun la explicacion oficialista el color negro de la bandera simboliza el luto del pueblo cubano por tantos años de agresiones del Gobierno estadounidense, cuyo resultado ha sido la muerte de más de mil personas, y la estrella blanca representa la dignidad del propio pueblo que, a pesar de las atrocidades contra él cometidas, se sabe crecer ante las adversidades y mantener su dignidad en alto. Es esta la interpretación que se le ha dado a la bandera luctuosa.

Fueron izadas 138 banderas por los años de lucha; 2006 menos 138 es igual a 1868, año en que se proclama la República de Cuba en Armas y comienza una larga lucha de treinta años por la independencia del país.

Hasta el momento no hemos encontrado —lo más probable es que no exista— disposición normativa alguna que autorice y regule la creación e izamiento de la bandera luctuosa, de manera que tiene la desventaja de no haber nacido de una disposición normativa y por tanto, de alguna manera se quebranta el principio de legalidad que debe regir la actuación de la Administración Pública. Existe uniformidad de criterio en considerar que la causa que originó el izamiento de estas banderas fueron las provocaciones del Gobierno de los Estados Unidos de América al través de su Oficina de Intereses en la Habana, en la cual desplegaron un cartel lumínico que a determinada hora y segun la informacion divulgada por el gobierno, trasmitía noticias, consignas y frases irrespetuosas hacia el gobierno cubano. En respuesta, la dirección del país decidió ubicar banderas que representasen el luto, de forma que el cuerpo de éstas cubriese la anchura del cartel lumínico. Y así se hizo.

Las banderas negras estuvieron izadas permanentemente desde el 6 de febrero hasta el 24 del propio mes, día en que, con motivo de la celebración del 111 aniversario del reinicio de las luchas independentistas (24 de febrero de 1895) se arriaron las 138 banderas negras y en sus lugares, se izaron Banderas Nacionales, las cuales estuvieron ondeando durante 24 horas, a cuyo término, fueron todas arriadas y vueltas a izar las banderas enlutadas. Desde el 24 de febrero del 2006, no han sido retiradas las banderas luctuosas, las que se sustituyen periódicamente por deterioro, excepto durante los días de la Rebeldía Nacional, específicamente el 25 y 26 de Julio del propio año, que fueron arriadas e izadas en su lugar 138 banderas nacionales, y el 31 de diciembre del 2006 y 1º de enero del 2007, que se volvieron a izar en el lugar de las luctuosas 138 banderas nacionales, en saludo al aniversario 48 del triunfo de la Revolución cubana. El 6 de febrero del 2007 se cumple el primer aniversario de existencia de esta bandera.

Maikel Arista-Salado y Hernández,
La Habana y 18 de enero del 2007

Fuentes:
Base de datos de la Tribuna Antimperialista José Martí.
DICCIONARIO ARISTOS DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Madrid, 1962.
GAY-CALBÓ, Enrique. Los símbolos de la nación cubana. Las banderas, los escudos, los himnos. Ediciones Boloña. La Habana, 1999.
GRANMA. Órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Ediciones de Febrero del 2006.
MINISTERIO DE JUSTICIA. Ley de los símbolos nacionales y su Reglamento. Órgano de Divulgación del Ministerio de Justicia. La Habana, 1989.
ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio. Banderas oficiales y revolucionarias de Cuba. Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana. La Habana, 1950.
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE VEXILOLOGÍA. Diccionario de Vexilología. s/a.

Entrevistas a:
Vidal Rodríguez Ávila, Director de la Tribuna Antimperialista José Martí.

Banderas reflexivas, irreflexivas e incusas

Al estudiar las banderas, no deja de llamarme la atención la relación entre sus caras, y el hecho de no haber encontrado hasta el momento un estudio de las posibilidades que pueden resultar a partir de la diversidad de diseños. Tal vacío teórico puede deberse a la lamentablemente escasísima y rarísima bibliografía que sobre Vexilología existe en nuestro país, con algunos textos históricos, meramente descriptivos, y otros, más teóricos, que no abordan esta temática, de manera que, al tener en cuenta estos antecedentes, surgen algunas líneas de reflexión teórica que no pretenden sino acercarnos a un tema de urgente revisión práctica en nuestro país, donde se producen, con altísima frecuencia, banderas discordantes y defectuosas, al no considerar la importancia de la relación entre las caras del paño.

Urge entonces, para comenzar este minúsculo estudio, definir qué entendemos por cara, la que, a nuestro juicio, puede definirse con el diseño de cada lado del paño. Consecuentemente, cada bandera tiene dos caras, pero no todas las banderas tienen anverso y reverso. Los términos anverso y reverso son importados de las Ciencias Numismáticas, específicamente de la Numismática y la Medallística. Se denomina convencionalmente anverso a la cara principal de las monedas y medallas, la cual se determina en cada caso por el valor facial y el tipo (alegoría motivo), respectivamente. Existe anverso y reverso sobre la base de la diferencia entre las caras de las distintas piezas, de manera que si una pieza tiene idénticas caras, consecuentemente no tiene anverso ni reverso.

En el caso de las banderas, aquellas con caras iguales no tienen anverso ni reverso, como el caso de las banderas nacionales de la Repúblicas de Cuba, Chile y Panamá. Estas banderas que tienen caras idénticas, las he denominado como banderas reflexivas, sin perjuicio de otras clasificaciones o definiciones. Las considero reflexivas porque se “reflejan” exactamente igual una cara con otra.

Otras banderas, sin embargo, muestran caras discordantes, y en este caso aparecen las instituciones de anverso y reverso: son las banderas irreflexivas. Para una mejor comprensión de estas líneas, puede definirse como banderas irreflexivas, aquellas que tienen anverso y reverso. Existen tres tipos de banderas irreflexivas. Difícil sería entonces definir cuándo estamos en presencia del anverso y cuándo del reverso. Una posible solución podría ser la de considerar el anverso como la cara que queda a la derecha del asta, al tener en cuenta que leemos las banderas como mismo leemos las palabras: de izquierda a derecha, y entonces el reverso podría considerarse como la cara que queda a la izquierda del asta. Es una irreflexión propia. Es este el caso de la bandera de la República del Paraguay. Existe otro caso de discordancia entre anverso y reverso, y es el de los anversos continuados, es decir, son banderas en las cuales el diseño del anverso no se completa sino con el reverso, donde culmina, dentro de este grupo pueden incluirse las banderas Hazaña Laboral, entregadas por cada Sindicato Nacional, y sólo puede conocerse la procedencia de la bandera al estudiar el reverso, porque en él se coloca el emblema de cada Sindicato, es decir, que para saber el significado de la bandera, no basta el anverso, sino que éste concluye su mensaje con el reverso. Y por último, destacan en las banderas irreflexivas las banderas incusas, que no son aquellas que muestran una cara plena, o lisa, sino las que carecen completamente de reverso, es fácil identificarlas porque por lo general dejan ver la costura del anverso. Son muy frecuentes en las banderas enastables, en las que el diseñador, ya sea para ahorrar material o sencillamente por desconocimiento, deja de fabricar una de las caras de la bandera. Por lo general ocurre en banderas reflexivas, al menos en Cuba ocurre así. A mi juicio, las banderas incusas constituyen una verdadera amputación del diseño vexilológico, por cuanto trunca una parte fundamental de la vexilografía específica.

En breves líneas he tratado de resumir la problemática de las caras de las banderas, aunque lógicamente, es un tema de mayor profundidad y que necesita otros análisis, especialmente de aquellas personas especializadas en el tema de la Vexilología, y para ello se pone a la disposición de todos cuantos lo deseen este boletín dedicado a la Simbología.

Maikel Arista-Salado,
La Habana, 28 de octubre del 2006