9 de enero de 2009

Escudos de armas en la Catedral de la Habana

La Heráldica Eclesiástica, si bien tiene un peso fundamental, mayoritario en la Iglesia Católica Romana, no es esta confesión la única que la conforma. A ella se deben agregar las armerías de otros credos, como la Iglesia Católica anglicana, la escocesa y la religión cubana de ascendencia yoruba, que ya está aportando sus primeras manifestaciones heráldicas con sus propias armas de dignidad. No obstante lo abarcador del tema, sólo trataremos en brevísima nota, las particularidades de la Heráldica Eclesiástica latina que se manifiestan concretamente en los escudos colocados en el interior de la Catedral de la Habana. Es difícil, si bien no imposible, para un concurrente no conocedor de la ciencia heráldica, reparar en los escudos de armas de la Catedral habanera. Acaso tal inadvertencia pueda justificarse por el impacto de entrar en un antiquísimo habitáculo sagrado que ha presenciado en pie y en plena función el desarrollo de una ciudad y de sus gentes, acaso por respirar un aire que parece haberse añejado durante siglos en esas paredes pétreas, o posiblemente por intuir que hemos viajado hacia el pasado: los tiempos cambian y así lo hace la ciudad; pero la Catedral de la Habana mantiene, aunque no exentos de retoques y reparaciones, sus añejos campanarios, su portón con los emblemas pontificios en la base metálica de los cerrojos —el trirregnum con las ínfulas y las llaves de San Pedro—, las hermosas pinturas de Santa Bárbara, San Prudencio, San Juan Bautista; su plaza, que otrora fuese testigo de incesantes ajetreos de la venta de artesanías, de los paseares tanto de la más rancia nobleza habanera como de negras y negros, libertos y esclavos, blancos y mestizos humildes llevando y trayendo, comerciantes, soldados, clérigos, extranjeros de todas las naciones, marineros y de la vasta hiedra social que por entonces envolvía la vida de la villa.

Pero dejamos todo ese alboroto de la mañana colonial y entramos por el inmenso portón a la iglesia… y a nuestro tiempo. Al caminar en dirección del altar mayor, por la nave que inaugura San Prudencio, a la derecha, se advierte un escudo de armas adornado con el tradicional capelo cardenalicio. El escudo que ahora nos ocupa resulta ser el de Mons. Jaime Lucas Cardenal Ortega y Alamino, Arzobispo de San Cristóbal de la Habana (1982-). El diseño en cuestión fue esculpido por el destacado escultor don Erasmo González y Ojeda,[1] en una piedra artificial conocida popularmente como siporex. En la descripción oficial el campo es de azur —como es el color de la Habana, que lleva en el campo de su escudo desde 1665, y es el color mariano por excelencia—, y trae como figura central un pelícano de plata —esto es, blanco—, también conocida como “pelícano en su piedad”, representado con polluelos a sus pies e hiriéndose el buche, del que emana sangre, para alimentarlos; el todo está colocado sobre una rama de laurel, de sinople. Esta bellísima figura representa el misterio del amor, al herirse el animal su propio buche para alimentar a los polluelos.

El ave está acompañada por una estrella dorada en el cantón diestro del jefe. La clásica estrella de cinco puntas[2] es un código muy usado para representar a la Virgen María, como hemos ya referido anteriormente. El capelo cardenalicio es un sombrero que usaban antiguamente los prelados y del que penden quince borlas en cada lado, organizadas en grado creciente de arriba hacia abajo; el color y el número de las borlas identifican la dignidad correspondiente: así, el capelo rojo con quince borlas a cada lado corresponde al cardenalato, mientras que el capelo verde, con diez borlas a cada lado corresponde al arzobispado —que así deben usarlo los arzobispos de Camagüey y de Santiago de Cuba—, y con seis borlas a cada lado a la dignidad de obispo. Según el Manual de Heráldica española, de D. Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, “el capelo de peregrino surge en el siglo XIV en Italia y, sustituyendo a la mitra, se generaliza progresivamente a lo largo del XV”. Agrega Pardo de Guevara que los primitivos colores eran el rojo y el negro, y que el verde para los obispos no aparece hasta el siglo XV. El número de borlas, sin embargo, fue objeto de la mayor arbitrariedad y no alcanzó significación y orden hasta 1832: además de los mencionados en líneas superiores, tres para los canónigos y uno para los sacerdotes.

El escudo del Cardenal Orteda se describe en los siguientes términos: en campo de azur, un pelícano en su piedad, de plata, acompañado en el cantón diestro del jefe de una estrella de oro, refulgente de lo mismo. El Arzobispo adoptó este escudo con motivo de su exaltación al principado, en 1994. Su lema es «SVFFICIT TIBI GRATIA MEA», que traducido del latín significa: me basta tu gracia. A la misma altura del escudo de Su Eminencia, pero en la banda opuesta, la Catedral Metropolitana habanera ostenta orgullosa el escudo pontificio de Su Santidad Juan Pablo II (1978-2005), que también resulta ser de campo azur —azul—,con una cruz dorada a todo trance —el color oro se usa en Heráldica para el amarillo— y adiestrada —esto es, desplazada hacia la derecha del escudo, izquierda del observador—, acompañada en el cantón siniestro de la punta de una M, del metal, que recuerda la devoción del Santo Padre por la Virgen María. Su divisa reza: «TOTVS TVVS».

El trirregnum o tiara papal, como se conoce actualmente, es una pieza de dignidad constituida por tres coronas, se usa desde el reinado de Benedicto XI (1303-1304), lo cual confirma el destacado heraldista español D. Fernando del Arco en su obra Heráldica papal. La tiara está formada por tres coronas, que significan respectivamente el orden, la jurisdicción y el magisterio; otras interpretaciones afirman que se trata de una declaración de jerarquía que sitúa al Sumo Pontífice por encima de reyes y emperadores. El uso de las llaves, por otro lado, es muy antiguo. Se documentan piezas del siglo XIII con esta figura, que igualmente se emplea durante el período de sede vacante. Cuando muere un papa, mientras se elige el próximo, la máxima jefatura de la Iglesia Romana recae sobre un Cardenal que encima de su escudo personal coloca las llaves y una especie de sombrilla —l’umbrelino— que indica su presencia transitoria al frente del Estado de la Ciudad del Vaticano, figura que también se muestra en la bandera de la Iglesia. A este prelado se le denomina Cardenal Camerlengo, como lo fue Pío XII a la muerte de su predecesor.

El nombre original del Papa Juan Pablo II fue Karol-Jozef Wojtyla, nacido en Wadowice (Polonia) e hijo de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorewska. Sus armas se apartan de las de su linaje: adoptó un escudo con símbolos cristianos (cruz adiestrada de oro) y marianos (M de oro y esmalte azur), sin mencionar la divisa, que es también una alusión religiosa. Pero continuamos paseando por el interior de la Catedral de la Habana. Más adentro, ya en el altar mayor, se aprecian tres escudos más: al centro el de Su Eminencia —que ya se ha descrito y comentado—, a todo color en la parte alta de su silla. En las paredes laterales, y opuestos, los escudos del Cardenal Manuel Arteaga y Betancourt, Arzobispo de San Cristóbal de la Habana y Cardenal Primado de Cuba, ubicado a la izquierda, y frente a él las armas de Su Santidad Pío XII (1939-1958). Se desconoce hasta el momento el autor de dichas piezas y la fecha de su emplazamiento, pero se presume que haya sido cuando el Santo Padre elevó a Mons. Arteaga al cardenalato, en 1945.

El escudo del Cardenal Arteaga es tan sencillo como hermoso: trae en un campo simple el sacramento de la comunión, que es el acto de recibir la sagrada Eucaristía. Trae la copa de oro, con la hostia surmontada,[3] de plata, y cargada de una cruz latina de gules (en otras representaciones aparece con las letras IHS de sable o de gules), acostada de un mazo de trigos a la diestra y de un racimo de uvas a la siniestra. Por divisa, el Cardenal escogió el lema «TV ADJVTOR FORTIS». La Eucaristía, según la doctrina católica, es el sacramento del cuerpo y la sangre de Jesucristo bajo las especies de pan y vino. Por medio de la consagración, el sacerdote convierte simbólicamente en cuerpo y sangre de Cristo el pan y vino ofrecidos en el altar. La etimología de la institución litúrgica de la Eucaristía ha de encontrarse en un vocablo griego que significa “acción de gracias”. El rito tiene origen en la última cena de Jesús, y es reiterado varias veces en el Nuevo Testamento.[4] De una de las pruebas de su realización da fe San Pablo en su primera epístola a los corintios:


Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. (Sic) 1 Co. (10:24-25)

Según don Vicente de Cadenas y Vicent en su Diccionario, la figura surmontada o superada es aquella que tiene otra encima, pero sin tocarla. Su Santidad Pío XII fue elegido Papa el 2 de marzo de 1939.[5] Su nombre era Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli, y fue hijo de Filippo Pacelli y de Virginia Graziosi. Sus armas son: en azur, monte de tres cúspides de plata, terrasado de sinople, sumado de una paloma con la cabeza vuelta a la siniestra que sostiene en su pico una rama de olivo de sinople; campaña de ondas de agua de azur y plata. Cual funesto presagio, las figuras en su escudo de armas, específicamente la paloma con la rama de olivo, símbolo de paz para la cultura occidental, este papa hubo de afrontar el holocausto fascista justo desde su comienzo.

Y con la hermosa imagen de Santa Bárbara termina este paseo por la Heráldica Eclesiástica de la Catedral de la Habana. Descendemos la escalera de mármol que sigue a la terraza elevada, luego de cruzar el portón de madera y ya estamos nuevamente en la conspicua Plaza de la Catedral. Vaya Vd. muy bien y que tenga un feliz día. Ω


MAIKEL ARISTA-SALADO Y HERNÁNDEZ,
La Habana, 21 de diciembre del 2006; revisado en la Habana el 11 de octubre del 2008,
Víspera de la festividad de Nuestra Señora del Pilar.

NOTA: LAS IMÁGENES QUE MUESTRAN ESCUDOS DE ARMAS TALLADOS EN PIEDRA SON OBRA DEL ESCULTOR DON ERASMO GONZÁLEZ Y OJEDA.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS MÍNIMAS.

1. ARCO, Fernando del. Heráldica papal. Editorial Bitácora. San Fernando de Henares-
Madrid, 1993.
2. ARISTA-SALADO Y HERNÁNDEZ, Maikel. Armorial Eclesiástico de la República. Inédito. 2006.
3. CADENAS Y VICENT, Vicente de. Diccionario Heráldico: términos, piezas y figuras usadas en la ciencia del blasón. Instituto Salazar y Castro. 1988. Versión digital.
4. PARDO DE GUEVARA Y VALDÉS, Eduardo. Manual de Heráldica española. Edimat Libros, S.A. España. 2000.

Entrevistas a:
Sr. D. Gustavo Tracchia-Piedra Buena
Sr. D. Antonio Nieto Carnicer
Sr. D. Ignacio Koblischek y Zaragoza

[1] Don Erasmo González y Ojeda es natural y vecino de Santiago de las Vegas. Su profusa actividad en la talla de la piedra es notable en la iglesia parroquial, donde ejerce como diácono permanente. Sus escudos en siporex serán objeto de estudio en un próximo artículo. También esculpió la representación heráldica del escudo de armas de S.S. Juan Pablo II.
[2] También se admiten estrellas de seis y ocho puntas.
[3] Según Don Vicente de Cadenas y Vicent en su Diccionario…, la figura surmontada o superada es aquella que tiene otra encima, pero sin tocarla.
[4] Ver en la Santa Biblia: 1 Co. (10:23-26); Mt (26:26-29); Mr. (14:22-25); Lc. (22:14-20).
[5] Arco, Fernando del. Heráldica papal. Editorial Bitácora, San Fernando de Henares. Madrid, 1993, páginas 192 y 193.

2 comentarios:

Maikel Arista-Salado dijo...

Dentro de la SMI Catedral de la Habana se puede ver el escudo del Obispo Trespalacios y otro cuyo titular no ha sido aún determinado.

Sergio dijo...

Excelente :) El pelicano en si es tambien un simbolo eucaristico : Es Jesus-Cristo que se sacrifica y da de su propio cuerpo y sangre para alimentar a los fieles ( Por otro lado en la Masoneria este simbolo es el mas destacado del grado XVIII , el de Principe Rosa Cruz , el grado cristiano mistico por excelencia , en el cual tambien se le da connotaciones similares )

La Estrella de Cinco Puntas en el contexto cristiano es Maria a la cual las letanias lauretanas llaman Estrella de la Mannana , identificandola asi con tradiciones aun mas antiguas precedentes a la Religion Catolica.

Excelente .. Me gusto mucho el escudo del Cardenal Arteaga .. Alguna vez visitaste su tumba ? Estaba a un costado de la capilla del Cementerio de Colon .. La unica tumba de marmol rojo vino que habia en todo aquello ...

Maravilloso todo .. Keep up the good work :)